Expertos llaman a fortalecer la atención psicosocial en universidades ante mensajes radicales que promocionan actos violentos. Los grupos en línea que mantienen ideologías incel han generado preocupación en entornos académicos tras difundir apoyo al agresor que el pasado 22 de septiembre perpetró un ataque con arma blanca en el Colegio de Ciencias y Humanidades Sur de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En dichas comunidades virtuales, donde prevalecen discursos de odio y resentimiento, algunos usuarios han llamado a replicar acciones similares en otros planteles universitarios, promoviendo la organización en plataformas de mensajería para planear actos violentos. Este incidente ocurrió en un contexto donde la presencia de comunidades radicalizadas en internet ha motivado varias alertas internacionales, dado que la subcultura incel se ha vinculado con múltiples ataques en diferentes países. Los incel son típicamente hombres jóvenes que expresan su frustración por la falta de vínculos afectivos o sexuales, muchas veces expresando sus ideas mediante un lenguaje propio y discursos extremos que justifican la violencia como forma de venganza. Expertos en salud mental y sociología advierten que estos movimientos reflejan un fenómeno que afecta particularmente a jóvenes en proceso de aislamiento social, con antecedentes en problemas de salud emocional y conflictos personales. La creciente presencia de estos grupos en el entorno digital requiere una atención integral, reforzando la atención psicológica y promoviendo discursos alternativos que prevengan conductas violentas. Además, las instituciones educativas deben reforzar sus protocolos de seguridad y atención psicosocial para prevenir posibles incidentes. El caso de Lex Ashton, quien previamente evidenció antecedentes depresivos y conflictos familiares, evidenció cómo la vulnerabilidad individual puede ser explotada en espacios digitales radicalizados, convirtiéndose en un factor de riesgo para la comunida
