Docentes, estudiantes y administrativos exigen respuestas efectivas a denuncias de violencia y acoso en la Universidad Autónoma de Querétaro, durante una marcha conmemorativa.
Un grupo de docentes, estudiantes y personal administrativo de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) movilizó su preocupación ante la falta de acciones institucionales frente a múltiples casos de violencia dentro de la comunidad universitaria. La manifestación, realizada durante la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, incluyó una caminata silenciosa hasta las oficinas de rectoría, donde colocaron veladoras y documentos relacionados con denuncias recibidas.
A pesar de contar con protocolos establecidos y espacios de atención, las voces internas señalan que las respuestas de las autoridades universitarias han sido insuficientes y poco efectivas para resolver conflictos relacionados con violencia laboral, acoso sexual y hostigamiento, violencia psicológica, así como represalias contra quienes denuncian. La comunidad universitara ha manifestado que las instancias existentes no han logrado frenar estos problemas ni brindado un ambiente seguro para todos los integrantes.
Para fortalecer su gestión y protección, los afectados crearon el colectivo Frente Universitario en Contra de las Violencias, que actualmente recibe al menos 32 denuncias variadas provenientes de distintas facultades, incluyendo Química, Enfermería, Derecho, Artes, Psicología y Bachilleres. Los casos involucran tanto conflictos entre docentes como conductas abusivas por parte del personal administrativo y jefaturas directas, reflejando una problemática que requiere atención urgente a nivel institucional y social.
En el contexto académico, la situación refleja una tendencia preocupante en las instituciones educativas mexicanas, donde la lucha contra la violencia y el acoso ha cobrado mayor protagonismo en la agenda pública. La demanda por un ambiente universitario más seguro y transparente busca propiciar cambios efectivos en los protocolos y en las políticas internas, garantizando así la protección integral del estudiantado y el personal.
