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La complejidad de la política de drogas en Colombia y la ONU

La política de drogas en Colombia sigue enfrentando desafíos, revelados en la última reunión de la ONU sobre este tema.

Por Redacción1 min de lectura
La reciente sesión de la ONU revela las tensiones en la política antidrogas en Colombia.
La reciente sesión de la ONU revela las tensiones en la política antidrogas en Colombia.
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Viena, Austria. – La 69ª sesión de la Comisión de Estupefacientes de la ONU, celebrada en marzo, abordó la política mundial de drogas, destacando los desafíos persistentes en Colombia. La Fundación Ideas para la Paz participó en una discusión sobre el crimen organizado en América Latina, enfocándose en Colombia y sus ineficaces políticas antidrogas.

Durante el panel, se presentó el ciclo de aumento y reducción de cultivos ilícitos en el país, lo que ha llevado a un estancamiento en los resultados a largo plazo. Aunque existen argumentos técnicos sobre la ineficacia de las políticas, el desafío radica en la naturaleza ilegal del comercio de drogas, que impide que los Estados neutralicen al crimen organizado. Se gasta mucho sin resultados tangibles.

En el contexto de la Comisión, surge la frustración ante la incapacidad de realizar reformas significativas. A pesar de que algunos gobiernos colombianos han reconocido el fracaso de la guerra contra las drogas, aún no se implementan cambios estructurales. La negociación con la comunidad internacional se presenta como un obstáculo, dificultando cualquier avance en las políticas de drogas.

Colombia ha hecho algunos progresos, sobre todo en la despenalización del consumo de drogas. Sin embargo, el discurso sobre el fracaso de la guerra contra las drogas contrasta con la inercia en la implementación de reformas. El actual gobierno de Gustavo Petro ha propuesto un enfoque innovador, centrándose en la regulación de usos lícitos de la hoja de coca y la reducción de la erradicación forzada.

A pesar de la reducción de la erradicación manual forzosa y el impulso de programas de sustitución, como Renhacemos, el desafío sigue siendo la implementación efectiva y sostenibilidad a largo plazo. La falta de planificación estratégica y la experiencia previa de fracasos plantean serias dudas sobre la viabilidad de estas políticas.

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