La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana ofrece recomendaciones para prevenir la extracción de datos a través de documentos, dispositivos y empaques desechados sin medidas de seguridad.
El fenómeno del ciber trashing ha cobrado relevancia en la era digital, poniendo en riesgo la privacidad y seguridad de las personas. Este método delictivo consiste en aprovechar la incorrecta eliminación de documentos físicos, dispositivos electrónicos y empaques para obtener información sensible, como datos personales, financieros y de contacto. Los delincuentes rastrean estos residuos con el fin de facilitar actividades ilícitas, incluyendo suplantación de identidad y fraudes financieros.
Para limitar los riesgos, las autoridades recomiendan una serie de buenas prácticas en la gestión de residuos con información confidencial. Es fundamental revisar y destruir adecuadamente documentos impresos, cortándolos o rayándolos, y asegurarse de romper tarjetas bancarias, credenciales y etiquetas de paquetería. En el ámbito digital, la eliminación segura de archivos, el borrado completo de datos y el retiro y destrucción de tarjetas SIM o memorias son pasos esenciales para proteger la información digital. Además, promover estos hábitos en el entorno familiar y optar por trámites y facturas digitalizadas fortalecen la protección contra este tipo de delitos.
Entender la magnitud del problema y adoptar medidas preventivas es crucial en un contexto donde la cantidad de datos personales compartidos y almacenados digitalmente crece exponencialmente. La protección de la información no solo evita riesgos inmediatos, sino también previene vulnerabilidades a largo plazo, como el uso fraudulento de datos en diversas plataformas.
En un escenario donde la tecnología avanza rápidamente, también aumentan las modalidades de ciberdelincuencia. La adecuada gestión y destrucción de la información en todos sus formatos se convierte en una línea de defensa fundamental para reducir la exposición a estos delitos.
