Las autoridades mexicanas consideran el ataque en Michoacán como un enfrentamiento entre grupos criminales ligados al CJNG y Cárteles Unidos, descartando la clasificación de terrorismo.
Un atentado con coche bomba ocurrido en Coahuayana, Michoacán, en diciembre, fue determinado por las autoridades como un acto derivado de la lucha entre organizaciones criminales, no como terrorismo. La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana informó que los indicios apuntan a un enfrentamiento entre células vinculadas al Cártel Jalisco Nueva Generación y Cárteles Unidos, grupos que enfrentan disputas por el control de rutas de tráfico, extorsión y otras actividades ilícitas.
Este tipo de violencia responde a conflictos internos de la delincuencia organizada, marcados por disputas territoriales y económicos, en lugar de una acción con fines políticos o ideológicos, que caracterizaría al terrorismo. La clasificación legal del incidente se basa en que no cumple con los criterios establecidos en las leyes nacionales e internacionales sobre terrorismo, que requieren una motivación política o social explícita.
Es importante señalar que estas organizaciones mantienen una presencia significativa en Michoacán, donde luchan por ampliar sus operaciones de tráfico de drogas, armas y minería ilegal. La dinámica del crimen organizado en la región ha generado un incremento en los niveles de violencia, afectando la seguridad pública y la estabilidad social en la zona. La Fiscalía continúa con las investigaciones para esclarecer todos los detalles y responsables del ataque.
Por otra parte, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, enfatizó la necesidad de que la Fiscalía explique claramente los términos y clasificaciones jurídicas relacionadas con este tipo de delitos, ya que inicialmente se afirmó que era un atentado terrorista, para luego aclarar que fue un acto de delincuencia organizada. La investigación sigue en curso, con revisiones de cámaras y análisis periciales en desarrollo.
En contexto, el estallido ocurrió frente a la comandancia de la Policía Comunitaria en Coahuayana, dejando varias personas heridas y fatalidades, en un incidente que refleja las complejas disputas criminales en la región y la necesidad de acciones coordinadas para recuperar la seguridad.
