La renovación de la certificación internacional ISO Electoral posiciona a la capital mexicana como la entidad más confiable en procesos democráticos en el país.
La Ciudad de México ha confirmado su compromiso con procesos electorales transparentes y confiables al renovar la certificación internacional ISO/TS 54001:2019, conocida como ISO Electoral. Esta distinción, avalada por la Organización de Estados Americanos (OEA), reconoce la calidad y legalidad en la gestión electoral del Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM), que mantiene este estándar como la única organización en el país con dicha acreditación.
La revisión, realizada por la casa de auditoría Nemt Register y autorizada por el Organismo Internacional de Acreditación Electoral (IEAB), evaluó diferentes áreas institucionales, incluyendo logística, gestión de candidaturas, participación ciudadana y tecnología. Como resultado, se destacaron once fortalezas clave que impactan directamente en la ciudadanía, entre ellas la transparencia en las licitaciones públicas, el sistema de seguimiento en línea para el Presupuesto Participativo 2025 y la implementación del Sistema Electrónico por Internet (SEI) que garantiza la seguridad en la recepción de votos en consultas ciudadanas.
Estas acciones refuerzan la importancia de contar con instituciones democráticas sólidas y transparentes, especialmente en un contexto donde la confianza en los procesos electorales resulta fundamental para la estabilidad democrática. Además, la certificación ISO Electoral no solo fortalece la credibilidad del IECM a nivel nacional, sino que también refleja el compromiso de la capital con la calidad y la legalidad en la organización de sus elecciones. La consejera presidenta del IECM, Patricia Avendaño, destacó que estos logros representan un avance en la consolidación de una cultura institucional que apuesta por la transparencia, la paz social y la participación ciudadana informada.
La norma ISO/TS 54001:2019 busca garantizar que los procesos electorales sean justos, transparentes y libres, protegiendo así la confianza de la población en sus instituciones democráticas y en los mecanismos de participación electoral.
