La alta inflación, las tasas de interés y la escasez de vivienda dificultan las decisiones de los mexicanos para acceder a un hogar, impulsando cambios en los hábitos de vivienda.
El mercado de vivienda en México presenta un déficit que supera los ocho millones de unidades, reflejando una demanda insatisfecha que se intensifica por el crecimiento poblacional y las dificultades económicas. La Comisión Nacional de Vivienda estima que, para 2030, serán necesarias aproximadamente 6.6 millones de nuevas viviendas, en línea con las transformaciones demográficas y la evolución de los modelos familiares en el país.
Durante las últimas décadas, la presión sobre los precios inmobiliarios ha disparado los costos de terrenos y materiales, provocando que los precios de las viviendas aumenten significativamente en comparación con los ingresos de la población. Por ejemplo, en la Ciudad de México, el costo promedio por metro cuadrado supera los 39 mil pesos, con alcaldías como Cuauhtémoc alcanzando cifras que doblan esa cantidad, lo cual limita el acceso a financiamiento tradicional como el Infonavit, que requiere acreditaciones altas de ingreso y otorgamientos de créditos con tasas elevadas.
A este panorama se suman las dificultades para obtener hipotecas accesibles, ya que las tasas que ofrecen las instituciones financieras superan el 10%. Para adquirir un inmueble valorado en dos millones de pesos, los pagos mensuales pueden rozar los 20 mil pesos, sumado a la exigencia de ingresos cercanos a 60 mil pesos mensuales, lo que limita la posibilidad de muchos aspirantes.
Frente a estos obstáculos, expertos sugieren distintas alternativas, como esquemas de autofinanciamiento, compras en preventa, o estrategias híbridas que combinan la adquisición de una propiedad en zonas más asequibles y su renta en áreas urbanas de mayor demanda. La tendencia a futuro indica que, en los próximos años, la preferencia por la renta aumentará, especialmente en modelos de viviendas multifamily que ofrecen mayor flexibilidad y servicios adaptados a las nuevas dinámicas sociales.
La situación del mercado inmobiliario mexicano refleja la necesidad de políticas públicas que favorezcan la accesibilidad y el financiamiento, además de incentivar la regeneración urbana y el uso eficiente del suelo para reducir la brecha habitacional y facilitar a la población el acceso a una vivienda digna.
