La Comisión Federal de Electricidad impulsa obras estratégicas en generación y transmisión para fortalecer la confiabilidad del sistema en México.
La Comisión Federal de Electricidad (CFE) continúa con el desarrollo de proyectos clave para asegurar la estabilidad y capacidad del sistema eléctrico nacional. Entre los avances destacados se encuentra la puesta en marcha de una nueva central eléctrica en Hidalgo, dentro del proceso de reconversión energética y descarbonización promovido por el gobierno federal. Además, se avanza en la construcción de unidades en plantas ya existentes en localidades como Salamanca, Altamira y Mazatlán, que actualmente están en etapas de ingeniería avanzada y pronto iniciarán operaciones.
En conjunto, estos proyectos suman casi 3 mil megavatios de capacidad adicional, con una inversión aproximada de 4,3 mil millones de dólares, y se ubican estratégicamente en distintas regiones del país para fortalecer la red eléctrica. También se reporta un proceso de reevaluación en la central de combustión interna en Los Cabos, mientras que en Sonora se avanza en la construcción de la tercera fase de la planta fotovoltaica de Puerto Peñasco, que destaca por ser la más grande de Latinoamérica.
Paralelamente, la CFE impulsa una robusta red de transmisión, con más de 100 proyectos programados para 2025 y 2026, que contribuirán a un sistema más resiliente ante el crecimiento en la demanda energética. En este contexto, la dependencia hace un llamado a la industria nacional para incrementar su participación en estos desarrollos, promoviendo contenido local bajo un marco legal claro, en línea con los objetivos de crecimiento económico y sostenibilidad del país.
En final, la directora general de la CFE, Emilia Calleja, reafirmó que todos los proyectos están orientados a garantizar un suministro eléctrico confiable y constante para hogares, empresas y servicios públicos, siguiendo criterios técnicos y administrativos que aseguren un crecimiento ordenado del sistema eléctrico mexicano.
El impulso a estas obras refleja una estrategia integral para responder a los desafíos del crecimiento poblacional, mayor demanda industrial y la transición hacia energías limpias, promoviendo así un desarrollo energético más sustentable y autónomo en México.
