La construcción de la Central de Ciclo Combinado en la ciudad de Lerdo, Durango, conocida como CCC Lerdo, se encuentra en proceso desde hace cuatro años y ha enfrentado constantes retrasos desde su inicio, según informes oficiales de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Esta planta, ubicada en las instalaciones de la Central Termoeléctrica Guadalupe Victoria, ha sido objeto de diversas promesas incumplidas y cambios en los cronogramas de operación.
En 2019, Manuel Bartlett Díaz, en aquel momento director general de la CFE, afirmó que en septiembre de ese año se realizaría la licitación de la CCC Lerdo. Este proyecto formaba parte de los programas de inversión y proyectos registrados en el Presupuesto de Egresos de la Federación desde 2022, con la promesa de su puesta en marcha en ese mismo año. Sin embargo, los planes no se cumplieron y las fechas se fueron desplazando.
El plan inicial señalaba que la planta entraría en operación en 2023, pero en ese año Manuel Bartlett Díaz declaró que la entrada en servicio sería hasta 2024. Esta promesa tampoco se cumplió, y en febrero de 2025, Emilia Esther Calleja Alor, directora general de la CFE, anunció que la inauguración se realizaría el 30 de junio, lo cual tampoco ocurrió. La planta sigue en construcción y sin fecha definitiva para su puesta en marcha.
De acuerdo con el Informe Anual 2023 y 2024 de la CFE, el avance físico del proyecto era de solo 65.93 por ciento al 31 de diciembre de 2023. Para septiembre de 2024, el porcentaje de avance había aumentado a 89.33 por ciento, pero seguía sin estar listo para su operación comercial. La diferencia en los niveles de avance refleja los retrasos acumulados y las dificultades en la ejecución de la obra.
El Informe de Gestión Gubernamental de la CFE (Generación IV) revela que la obra presenta atrasos considerables, impidiendo cumplir con los cronogramas establecidos. La infraestructura clave de transmisión, la conexión a la red y el refuerzo asociado con la planta aún estaban en construcción y no estarían listas hasta marzo de 2025. Esto sugiere que la puesta en marcha de la planta se retrasaría aún más allá de esa fecha, afectando los planes de operación y suministro.
Desde diciembre de 2022, en el marco de una auditoría al cumplimiento contractual de los proyectos que integran el Fideicomiso Proyectos de Generación Convencional 10673 – Etapa I, se detectaron atrasos en los avances de los hitos programados. La revisión de la bitácora electrónica evidenció que la obra llevaba tres hitos atrasados de los tres que estaban previstos para ese año, de un total de 14. En la gestión de proyectos, un hito representa un evento que marca un avance importante, y si no se cumple en la fecha prevista, puede poner en riesgo la conclusión del proyecto en los tiempos establecidos.
A principios de julio de 2025, se reportó que las empresas chinas Oil HBP Science & Technology Corporation, en consorcio con la mexicana SOLARTEM S.A. de C.V., ambas contratadas por el gobierno de México para este proyecto, comunicaron de forma verbal y mediante un correo firmado por Sonia Yan, asistente comercial de HBP, que se retiraban de México por una terminación anticipada del contrato con la CFE. La decisión fue informada a las empresas subcontratadas, quienes tenían contratos complementarios y realizaban trabajos relacionados con la construcción y equipamiento de la planta.
El proyecto de la CCC Lerdo contempla la construcción y puesta en servicio de una central de ciclo combinado con base de gas natural como combustible principal, con una capacidad instalada de 363.498 megavatios (MW). La planta se ubicaría en el mismo sitio de la Central Termoeléctrica Guadalupe Victoria, que ocupa un área de 16.36 hectáreas en Lerdo, Durango. En su momento, la central tenía dos unidades de generación que consumen gas natural como principal y combustóleo como secundario, cada una con una capacidad de 160 MW.
El sistema eléctrico en la región Laguna presenta limitaciones en sus redes de transmisión, principalmente por la entrada intermitente de generación fotovoltaica. Durante el día, esta generación aporta significativamente, pero por la noche se interrumpe, provocando desajustes en la regulación de energía. La planta de Guadalupe Victoria, que suministra energía en tensión de 230 kV, ayuda a corregir estas desviaciones, y la incorporación de la CCC Lerdo fortalecería aún más esa regulación en el Sistema Interconectado Nacional.
El diagnóstico de la CFE confirma que la planta es esencial para garantizar el suministro eléctrico en el norte del país. Se estima que generaría 350 MW en sus tres módulos, con una inversión prevista de 319 millones de dólares. Su objetivo principal es suministrar energía a los estados del Bajío y del Norte, además de reducir los apagones recurrentes en la región Laguna de Coahuila y Durango. La incorporación de la planta también contribuiría a mejorar la estabilidad del sistema y a reducir las deficiencias en el suministro de energía en esa zona.
Arturo Ortiz Galán, director de la Unidad de Atracción de Inversiones del Estado de Durango, declaró el lunes que el tema de la CCC Lerdo corresponde a la competencia federal. Explicó que la responsabilidad recae en el gobierno federal, específicamente en la CFE, y que la empresa contratada, de origen asiático, enfrentaba algunos problemas que aún no se han esclarecido. Ortiz Galán destacó que la gestión del proyecto es exclusiva del gobierno federal y que cualquier incidencia o retraso corresponde a esa instancia.
La CFE detalla que para la planta de ciclo combinado se cuenta con infraestructura para el suministro de gas natural, agua y puntos de interconexión eléctrica. La planta cuenta con 18 moto generadores, 18 recuperadores de calor y 3 turbinas de vapor, con una capacidad neta garantizada de 350 MW. La infraestructura es suficiente para suministrar energía a más de 800 mil hogares y contribuir a la estabilidad del sistema eléctrico en la región.
El inicio de operaciones de la central, prevista inicialmente para el 15 de agosto de 2024, no se pudo cumplir debido a los retrasos en la construcción. La planta, que forma parte de los proyectos de ciclo combinado promovidos durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, también integra el Plan de Fortalecimiento y Expansión del Sistema Eléctrico Nacional 2025-2030. La falta de avances concretos ha generado preocupación entre las autoridades y las empresas involucradas en las obras.
La cancelación del proyecto ha provocado un conflicto económico que afecta a ocho empresas mexicanas proveedoras de servicios de construcción, ingeniería y obras civiles. Estas compañías, contratadas por el consorcio chino HBP Science & Technology y la mexicana Solaterm S.A. de C.V., denuncian adeudos que superan los 140 millones de pesos por trabajos ya realizados en el megaproyecto energético. Desde que se rescindió el contrato en junio de 2025, estas empresas no han recibido pagos por los materiales y servicios entregados.
El proyecto, que en su momento fue adjudicado en abril de 2022 con una inversión de 319 millones de dólares, buscaba aliviar el desabasto energético en el norte del país. La planta, con capacidad de 350 MW, debía estar operativa en agosto de 2024. Sin embargo, los retrasos y las presuntas irregularidades en los pagos llevaron a la CFE a rescindir el contrato, dejando en incertidumbre a las empresas subcontratadas que aún esperan el cumplimiento de sus derechos y pagos pendientes.
Las compañías afectadas, que ofrecen servicios eléctricos, obras civiles y colocación de tubería, han denunciado la situación ante las autoridades y han exigido el pago correspondiente. Gustavo Alemán, vocero de los afectados, explicó que el consorcio pretende cubrir solo el 30 % del monto pactado, provocando que al menos tres empresas hayan presentado denuncias mercantiles contra HBP. La falta de respuestas oficiales ha llevado a que los empresarios hagan un llamado urgente a la Presidencia de la República para que se instalen mesas de diálogo y se resuelva la situación de manera definitiva.
La Central de Ciclo Combinado de Lerdo, que en su momento fue vista como una solución estratégica para atender la crisis energética en el norte de México, hoy permanece en estado de abandono. Las estructuras incompletas y el sitio sin actividad generan preocupación entre las comunidades y los inversionistas, quienes consideran que las pérdidas millonarias podrían ser irreparables. Se analiza la posible intervención del fideicomiso de la CFE para absorber los costos y evitar que las empresas perjudicadas sufran mayores perjuicios.
