El estreno en Acapulco del controversial musical de Broadway fue clausurado por autoridades mexicanas por considerarlo inmoral, expulsando a sus artistas extranjeros. En enero de 1969, el vibrante puerto de Acapulco se convirtió en escenario de un escándalo cultural que marcó un hito en la historia del teatro en México. La puesta en escena del musical Hair, conocida por su carácter provocador y su representación de la contracultura hippie, generó rechazo en las autoridades gubernamentales debido a sus escenas de desnudos, consumo de drogas y críticas a símbolos patrios. La obra, que hacía su debut en México tras un exitoso paso en Broadway, fue clausurada en menos de 24 horas tras la orden de las autoridades mexicanas y el retorno forzado de sus actores extranjeros. Este episodio refleja las tensiones sociales y políticas del país en esa época, particularmente tras la represión de movimientos estudiantiles en 1968, y evidencia cómo la censura operaba en la lucha por mantener los valores tradicionales frente a la transformación cultural global. La expulsión de los artistas, acompañada de multas y restricciones, ejemplifica la rigidez del régimen de Gustavo Díaz Ordaz en temas de moral pública y libertad cultural, dejando un capítulo polémico en la historia del teatro y la libertad artística en México.
