Las agencias federales evaluarán despidos permanentes si continúa el cierre, aumentando la presión política y afectando servicios públicos esenciales. La Oficina de Administración y Presupuesto de la Casa Blanca notificó a las agencias federales que deberán planificar despidos definitivos para empleados cuya labor no esté cubierta por fondos obligatorios o leyes específicas. A diferencia de cierres anteriores, en los que los servidores públicos eran suspendidos temporalmente y reincorporados tras la aprobación del financiamiento, en esta ocasión las instituciones públicas deberán evaluar la desvinculación permanente del personal, incluso si no llevan licencias sin sueldo durante el cese. El comunicado también establece que, una vez restablecidos los fondos, las agencias deberán revisar sus estructuras laborales para operar únicamente con el personal esencial, asegurando que las tareas fundamentales puedan cumplirse dentro de los parámetros legales y presupuestarios establecidos. La intención central es mantener la operatividad del gobierno con una plantilla reducida y eficiente. Estos despidos potenciales se suman a los recortes ya realizados durante el año, cuando el Servicio de Administración de Recursos Humanos ofreció incentivos a empleados federales para que abandonaran voluntariamente sus puestos antes del 30 de septiembre. Algunas dependencias han intentado revertir esos recortes mediante recontrataciones, ante el temor de no poder atender funciones críticas. La medida genera mayor incertidumbre en medio del conflicto político, que ha provocado un estancamiento en la financiación gubernamental, con demócratas del Congreso reacios a aprobar recursos adicionales sin concesiones en temas clave como la atención en salud. Para comprender la magnitud de esta decisión, es importante señalar que la interrupción prolongada del financiamiento federal puede tener impacto directo en la prestación de servicios públicos, desde salud hasta seguridad, afectando a millones de
