La formación rápida de nuevos jueces en agosto mostró deficiencias y esfuerzos por integrar experiencia en el sistema judicial local.
En agosto pasado, el Poder Judicial de la Ciudad de México llevó a cabo un programa intensivo de capacitación para 137 nuevos jueces, a fin de afrontar la falta de experiencia y conocimientos específicos en áreas como derecho penal y familiar. La iniciativa, realizada en las instalaciones del Tribunal Superior de Justicia, incluyó aulas, ponencias y observación de juicios, además de la participación de jueces retirados y especialistas en diversas materias. Aunque algunos participantes destacaron la utilidad de las clases, otros señalaron que el contenido resultó conocido o poco relevante para quienes ya tenían experiencia previa, evidenciando una evidente necesidad de una formación continua y especializada en el sistema judicial. Esta medida, que forma parte del proceso de integración de los nuevos jueces, ocurre en un contexto de desafíos estructurales en la justicia local, donde la experiencia y la preparación adecuada son fundamentales para garantizar una justicia expedita y confiable. La toma de protesta de estos siete magistrados y 130 jueces ocurrió en septiembre, en una ceremonia presidida por autoridades judiciales y de gobierno, reforzando su compromiso con la transparencia y la profesionalización del servicio.
