La Asociación Mexicana de Lucha contra el Cáncer alerta sobre la importancia de detectar signos tempranos
El cáncer de riñón es la onceava causa de fallecimiento en México, a pesar de representar entre el 1% y el 3% de los tumores a nivel mundial. La Asociación Mexicana de Lucha contra el Cáncer (AMLCC) señala que, en el país, esta enfermedad afecta principalmente a personas mayores de 50 años y puede avanzar sin síntomas claros, complicando su detección temprana.
La historia de Alejandra, quien fue diagnosticada después de presentar dolores y sangrado al orinar, ejemplifica los desafíos del diagnóstico. Tras acudir a diferentes especialistas y recibir diversas opiniones, logró retirar un tumor en el riñón derecho mediante una operación poco invasiva en el Hospital Escandón, en la Ciudad de México. Sin embargo, enfrentó obstáculos económicos y la incertidumbre sobre el pronóstico, especialmente tras una evaluación en el Instituto Nacional de Cancerología que indicó posible metástasis.
Factores de riesgo como hipertensión arterial, obesidad, enfermedad renal crónica, tabaquismo y exposición a sustancias como el arsénico incrementan la probabilidad de desarrollar este tipo de cáncer. La Secretaría de Salud informa que en etapas avanzadas, el cáncer de riñón puede extenderse a órganos como el cerebro, huesos y ganglios linfáticos.
El diagnóstico oportuno y el acceso a atención especializada son fundamentales para mejorar las probabilidades de supervivencia. La AMLCC recomienda a los pacientes estar atentos a señales como sangrado al orinar, dolores intensos en el abdomen y pérdida de peso, y buscar segundas opiniones médicas si lo consideran necesario.
En México, la detección incidental mediante estudios de imagen realizados por otros motivos es responsable entre el 50% y 60% de los diagnósticos. La falta de seguro social puede dificultar el acceso a tratamiento especializado, como en el caso de Alejandra, quien acudió al Hospital General “Dr. Eduardo Liceaga” y posteriormente al Hospital Escandón para recibir atención.
El seguimiento postoperatorio y el apoyo psicológico son cruciales en la recuperación. La experiencia de Alejandra resalta la importancia de la revisión médica continua y de buscar recomendaciones adicionales para garantizar el mejor tratamiento posible.
