Un grupo de cerca de 400 jóvenes se reúne cada verano en La Vera, España, para participar en el ‘Piti Campus’, conocido como ‘Campux’, un campamento que fomenta el baloncesto y la desconexión digital. Se celebran tres turnos consecutivos en Jarandilla y Jaraíz de la Vera, promoviendo la convivencia y el diálogo sin la interferencia de dispositivos móviles.
Datos clave
- Quién: Cerca de 400 jóvenes de toda España.
- Qué: ‘Piti Campus’ o ‘Campux’, un campamento de baloncesto y educación.
- Dónde: La Vera, España, en Jarandilla y Jaraíz de la Vera.
- Cuándo: Del 28 de junio al 19 de julio, en tres turnos.
Durante el Campux, el uso de teléfonos móviles está estrictamente prohibido, creando un ambiente donde los participantes pueden interactuar cara a cara. Esta norma busca fomentar una conexión genuina entre los jóvenes, replanteando su relación con la tecnología. La organización proporciona un resumen diario a los padres, permitiendo que estén al tanto de las actividades sin necesidad de estar conectados.
El programa no es solo técnico; también es educativo. Incluye entrenamientos intensivos, sesiones de tiro matutinas y un torneo 3x3 bajo regulaciones FIBA. Además, se ofrecen talleres de periodismo deportivo y dinámicas creativas, como bailes de salón, al mismo tiempo que se realizan actividades al aire libre que exploran la naturaleza de La Vera. Esta dualidad entre el deporte y la educación personal enriquece la experiencia de los participantes.
¿Qué se aprende en el Campux?
Los jóvenes no solo mejoran sus habilidades en el baloncesto, sino que también adquieren valores importantes como el compañerismo y la superación personal. La filosofía del campamento se basa en el trabajo en equipo y en vivir una experiencia compartida que trasciende el aprendizaje técnico. Al finalizar el campamento, regresan a casa con experiencias que les hacen reflexionar sobre su modo de vida.
¿Cómo impacta la experiencia en los jóvenes?
Los participantes experimentan una desconexión significativa de las pantallas y aprenden a comunicarse de manera más efectiva. Al cerrar cada turno, el reencuentro con las familias se convierte en un momento especial, ya que los jóvenes llegan con nuevas habilidades, una noción renovada sobre la vida social y la habilidad de encontrarse a sí mismos en compañía de los demás.
El Campux no solo promueve el baloncesto; también ofrece un espacio para el crecimiento personal, la interacción genuina y el aprendizaje en un entorno natural.
Con información de eldiario.es

