La reciente visita de Francisco Adorni para reactivar la campaña en La Plata no logra movilizar a los votantes, evidenciando el deterioro del apoyo y enfrentando resistencia local ante las alianzas adversas.
A pocos días de los comicios provinciales, la intención de reactivar la campaña en La Plata por parte de Francisco Adorni, hermano del vocero Manuel Adorni, se encontró con un ambiente hostil y poco receptivo. Los intentos de movilización en la ciudad se vieron eclipsados rápidamente por la percepción de que el apoyo es escaso, reflejado en la ausencia de cartelería, actividades públicas o presencia en los medios locales. La estrategia de confrontar directamente a los simpatizantes con el respaldo del 3% para la candidatura de Karina fue recibida con desdén y desdén por parte de los vecinos y militantes libertarios, quienes no quieren exponerse en la calle por temor a ser ridiculizados y rechazan las instrucciones de apoyo.
En las recientes semanas, el malestar en La Plata se profundizó tras la divulgación de audios que afectan la credibilidad de algunos dirigentes y, en particular, por la falta de presencia efectiva del candidato en la ciudad. A diferencia de otras campañas en las que participó en actos con figuras relevantes, Adorni no ha logrado establecer una conexión sólida con la comunidad ni consolidar una base de apoyo local. La estrategia de los libertarios en La Plata se basa en actos privados y escasos, sin un fuerte impulso para captar votos, una situación que el escándalo reciente no ha logrado revertir. La campaña, que parecía tener potencial, enfrenta una realidad dura que podría marcar los resultados finales en la provincia.
