Las reformas en propiedad intelectual y agilización de trámites podrían limitar la llegada de nuevas terapias y afectar la inversión en salud en México y la región. En los últimos meses, México ha implementado reformas regulatorias que generan incertidumbre en el sector farmacéutico, afectando la innovación y el acceso a nuevas terapias. Una de las principales preocupaciones se centra en las modificaciones al sistema de protección de datos de prueba, que ahora restringen la protección a medicamentos químicos, dejando fuera terapias biológicas y formulaciones innovadoras. Estas medidas incumplen estándares establecidos por acuerdos internacionales como el T-MEC, que exigen mayor claridad legal y protección equitativa. Además, nuevas regulaciones buscan simplificar los trámites administrativos, pero algunos expertos advierten que podrían reducir los incentivos para que las empresas multinacionales introduzcan innovaciones en el país. La industria también señala retrasos en la aprobación de nuevos medicamentos, que actualmente tarda alrededor de 30 meses, lo que limita el acceso de los pacientes a terapias de última generación. Empresarios como Larry Rubin destacan que una regulación más eficiente podría convertir a México en un centro regional de investigación clínica, atrayendo mayor inversión y beneficiando a la población con tratamientos más rápidos. Sin embargo, también se advierte que las recientes reformas podrían traducirse en barreras para el intercambio comercial y la innovación en salud, en un contexto donde los aliados del Norte buscan fortalecer su ecosistema de propiedad intelectual en la región.
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