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Calima: cómo el polvo en suspensión afecta la calidad del aire y la salud pública

La calima, fenómeno natural impulsado por vientos, afecta la calidad del aire y la salud, elevando niveles de polvo y generando riesgos respiratorios y cardiovasculares.

Por Redacción2 min de lectura
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Este fenómeno natural, impulsado por condiciones meteorológicas y vientos, impacta la visibilidad, la respiración y la circulación en áreas urbanas y áridas.

La calima es un evento atmosférico caracterizado por la presencia de partículas finas en suspensión que son transportadas por corrientes de viento desde superficies áridas o erosionadas. La interacción de condiciones meteorológicas, como anticiclones y borrascas, genera ráfagas que levantan polvo de origen crustal, elevando significativamente los niveles de partículas PM 10 en el aire. Este fenómeno es especialmente frecuente en áreas semiáridas y en zonas urbanas sujetas a eventos naturales de re-suspensión de polvo, como en la región del Valle de México durante la temporada invernal.

El aumento de partículas en suspensión no solo reduce la visibilidad, sino que también representa un riesgo para la salud pública, ya que puede desencadenar trastornos respiratorios y cardiovasculares, irritaciones en ojos y piel, y en casos severos, infecciones más graves. Una de las diferencias principales en estos eventos es la proporción de partículas en comparación con los contaminantes urbanos habituales; en episodios de calima, la relación entre PM 10 y PM 2.5 es mucho mayor, indicando un predominio del polvo natural.

La presencia de capas de inversión térmica y bajas alturas de mezcla favorecen la acumulación de polvos y otros contaminantes, incrementando la contaminación atmosférica en las zonas densamente pobladas. Sin embargo, atribuir estos fenómenos exclusivamente a fuentes industriales o extractivas resulta impreciso, ya que la mayor parte del polvo en estos eventos proviene de regiones áridas cercanas y no de actividades específicas. Prácticas como la supresión del polvo mediante agua en canteras cumplen con las normativas establecidas y no contribuyen en modo relevante a la problemática originada por la erosión del suelo que rodea a las áreas urbanas.

En conclusión, entender la naturaleza de la calima y la interacción de factores meteorológicos y terrestres es fundamental para diseñar estrategias de mitigación efectivas, promoviendo mayor conciencia sobre los riesgos y las soluciones existentes para preservar la calidad del aire y la salud de la población.

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