Esta nueva reserva natural es crucial para la conservación de especies en peligro en Bolivia.
El Cañón de Pilaya, uno de los más profundos del mundo, se ha declarado área protegida en julio de 2025. Esta decisión, impulsada por comunidades locales y el Gobierno Municipal de San Lorenzo, busca conservar especies como el cóndor y el oso andino.
Las comunidades aledañas, como Yumasa, impulsan el ecoturismo y cuentan con un profundo conocimiento de su entorno. María Castillo, una joven guían a turistas, destaca la belleza del lugar.
Con ecosistemas variados, el cañón no solo es un refugio para la fauna, sino que también conserva un corredor ecológico vital que conecta diferentes regiones. La protección legal refuerza esfuerzos locales para asegurar el hábitat de diversas especies.

