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Bolardos en Mérida, solo adornos: deterioro y riesgo en vías urbanas

Los bolardos en Mérida presentan deterioro y no cumplen su función de seguridad, poniendo en riesgo a peatones y vehículos en zonas clave de la ciudad.

Por Redacción3 min de lectura
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La falta de mantenimiento en bolardos de zonas clave de Mérida compromete la seguridad vial y peatonal Desde las recientes remodelaciones y la instalación de infraestructura urbana en el corredor gastronómico y la Plaza Grande, se colocaron bolardos en las aceras con el objetivo de mejorar la seguridad vial y proteger a los peatones. Sin embargo, las estructuras que fueron entregadas en septiembre de 2024 presentan un avanzado estado de deterioro debido a la falta de mantenimiento adecuado. Muchas de estas barreras se han doblado, las cintas reflectantes están en mal estado y los señalamientos de velocidad máxima aparecen borrosos, lo que reduce su efectividad y genera dudas sobre su funcionalidad real. Durante un recorrido a lo largo del corredor gastronómico, se pudo constatar que más de 10 bolardos están doblados o torcidos, principalmente en las esquinas. Estos elementos, diseñados para delimitar la calle y evitar que los vehículos invadan el espacio peatonal, cumplen también una función de protección en zonas de alta afluencia. Sin embargo, su estado actual evidencia un descuido en su conservación, poniendo en entredicho su propósito original. La situación no ha mejorado desde que la prensa reportó que en la calle 47 con 58 había cinco bolardos doblados, condición que persiste hasta la fecha. Los comerciantes de la zona coinciden en que los daños en los bolardos se deben, en parte, a que estos elementos están demasiado salidos o mal colocados, además de que las calles son demasiado estrechas. Esto provoca que los conductores no calculen correctamente el espacio al pasar, golpeando con frecuencia estas estructuras y ocasionando su deterioro. Andrea Zavala, empleada en un establecimiento del corredor gastronómico, comentó que los bolardos no garantizan la seguridad, ya que sin la precaución de los conductores, su utilidad es limitada. “Parecen más adornos que elementos de seguridad. A veces pasan vehículos grandes, no se fijan y los golpean. Lo único que aportan

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