El 5 de mayo se conmemora la heroica Batalla de Puebla, una fecha que encierra no solo un triunfo militar contra los franceses, sino un llamado a recuperar el patriotismo que se ha desvanecido entre las nuevas generaciones. Este año, el significado de la fecha resuena de manera inquietante, especialmente al ver que hasta un yerno estadounidense recuerda más el evento que algunos mexicanos.
Durante años, el patriotismo se ha diluido en las escuelas y en la sociedad. Las materias de civismo y ética han sido reemplazadas, y este cambio ha generado un vacío en la educación de valores. Mientras en el pasado se enseñaba a reverenciar los símbolos patrios, hoy los jóvenes parecen más interesados en influencers que en la historia de México. Este desapego cultural se refleja en manifestaciones donde la falta de respeto hacia monumentos y héroes es cada vez más evidente.
El contraste con Estados Unidos es alarmante. Allí, el 5 de mayo se celebra con entusiasmo entre la comunidad mexicoamericana, quien lo utiliza para afirmar su identidad y resistir la segregación. Aunque muchos confunden esta fecha con el Día de la Independencia, su celebración es más vibrante que la de México. Mientras tanto, en el país, la apatía prevalece, y las conmemoraciones se vuelven ceremoniales y distantes.
Las autoridades y la sociedad deben enfrentar esta realidad. El 5 de mayo no es solo una fecha más; es un recordatorio del legado de sacrificio de nuestros antepasados. A pesar de que la presidenta Claudia Sheinbaum presidió el evento con gran protocolo, muchos mexicanos vivieron el día como uno más. Sin embargo, la historia nos ha enseñado que el patriotismo y la unidad pueden llevar a victorias significativas.
Es urgente revitalizar el amor por la patria y recordar que el verdadero patriotismo no es solo un concepto del pasado, sino una necesidad actual. Si no atendemos esta pérdida de identidad, corremos el riesgo de que futuras generaciones ignoren el significado de eventos cruciales en nuestra historia.
Con información de zocalo.com.mx

