La Junta de Gobierno disminuyó en 25 puntos base la tasa de interés, en línea con las condiciones económicas y la lucha contra la inflación.
La Junta de Gobierno del Banco de México decidió, por mayoría de votos, disminuir la tasa de interés de referencia en 25 puntos base, logrando un cierre del año en 7.00%, su nivel más bajo en meses y el octavo recorte consecutivo desde que inició este ciclo. La decisión entra en vigor a partir del día siguiente y refleja un análisis de la economía mexicana, caracterizada por un crecimiento moderado y desafíos en el entorno global.
Los participantes del banco central, incluyendo a la gobernadora Victoria Rodríguez Ceja y los subgobernadores Galia Borja Gómez, José Gabriel Cuadra García y Omar Mejía Castelazo, coincidieron en la evaluación de la actividad económica, que en el cuarto trimestre de 2025 muestra signos de estabilidad débil. Solo Jonathan Heath optó por mantener la tasa en 7.25%, ante perspectivas de una economía ductil.
Banxico también consideró las menores tensiones en los mercados internacionales, debido a la desaceleración del crecimiento global y las políticas de la Reserva Federal en Estados Unidos, que redujo su tasa en la misma magnitud. La minuta del banco central señala que las tasas en bonos gubernamentales han aumentado, la moneda nacional se ha apreciado, pero la economía aún enfrenta un comportamiento débil.
La institución reafirmó que evaluará en el futuro cuándo aplicar eventuales nuevos ajustes a la tasa, priorizando el control de la inflación, que al cierre de noviembre se sitúa en 3.80%, pese a estar por debajo del objetivo del 3.00%. La reducción busca estimular la actividad económica frente a un entorno de inflación controlada y menos presión externa.
La decisión de disminuir las tasas de interés, aunque favorece el impulso económico, conlleva riesgos como la posible depreciación de la moneda y un aumento en la inflación. Además, puede impulsar mayores niveles en los mercados financieros y disminuir el rendimiento de productos de ahorro, creando un equilibrio delicado para las políticas monetarias.
Este movimiento de Banxico refleja una estrategia que combina la cautela con la búsqueda de dinamizar una economía que, pese a su resiliencia, mantiene signos de fragilidad ante un escenario internacional incierto y una inflación aún en proceso de control.
