La economía mexicana muestra una desaceleración mayor a lo previsto, afectada por la contracción del último trimestre, lo que llevó a ajustar las proyecciones de crecimiento para 2025. La economía mexicana presenta signos de debilidad más profundos de lo anticipado, impulsada por una caída en el tercer trimestre de 2025 que afectó las perspectivas de crecimiento para el próximo año. Tras la publicación del informe trimestral del Banco de México, la proyección del Producto Interno Bruto (PIB) para 2025 se ajustó de un crecimiento del 0.6% a solo 0.3%, reflejando un panorama que avanza con cautela y en medio de una incertidumbre persistente. Aunque las expectativas para 2026 permanecen estables en torno a 1.1%, el rango de variación se amplió, indicando mayor volatilidad en el escenario económico. Por otro lado, se pronostica un crecimiento más dinámico para 2027, con un estimado de entre 1.2% y 2.8%, impulsado por una recuperación gradual del consumo privado, pese a que la inversión pública y privada se mantendría debilitada debido a la incertidumbre en la relación comercial con Estados Unidos y las futuras revisiones del T-MEC. La contracción trimestral del 0.3% en actividades industriales durante el tercer trimestre refleja los desafíos actuales, marcando un periodo de dificultades y ajustes que deberán ser monitoreados en los próximos meses para determinar una recuperación sostenible.
