La inflación en septiembre se ubicó en 3.76%, fortaleciendo la posibilidad de que Banxico reduzca su política monetaria en lo que resta del año, afectando los rendimientos de los bonos a corto plazo.
La reciente inflación en México alcanzó en septiembre una tasa anual de 3.76%, cifras que, aunque dentro del rango oficial, generan expectativas de una posible reducción en las tasas de interés por parte del Banco de México (Banxico). Esta postura busca estimular la economía y mantener el control de los precios, influenciando directamente los rendimientos de los instrumentos de deuda a corto plazo, como los Certificados de la Tesorería (Cetes).
Los Cetes, que son instrumentos de inversión gubernamental con vencimientos que van desde 28 hasta 364 días, han visto reducir sus márgenes de ganancia en los últimos días. En concreto, los Cetes a 28 días bajaron a un rendimiento de 7.10%, lo que representa una disminución de 0.30 puntos porcentuales respecto a meses anteriores. Similar tendencia se observa en los demás plazos, con los Cetes a 91 días en 7.30%, y los a 181 días en 7.41%. Estos rendimientos, aunque menores, siguen siendo superiores a la inflación actual, la cual permite a los inversionistas gozar de una ganancia real ajustada a la subida general de precios.
Este contexto es relevante para quienes consideran invertir en deuda gubernamental, ya que los rendimientos actuales aún protegen el valor del capital contra la inflación. La razón principal radica en que, al restar la inflación del rendimiento nominal, el retorno real de estas inversiones sigue siendo positivo, alcanzando aproximadamente 3.34 puntos porcentuales en el caso de los Cetes a 28 días. Esto significa que, a pesar de la tendencia a la baja, siguen siendo una opción de inversión segura y efectiva para preservar el poder adquisitivo.
La dinámica futura de estos instrumentos dependerá de las decisiones de Banxico respecto a la política monetaria y la evolución de la inflación. Si continúa la expectativa de recortes en las tasas, es probable que los rendimientos de los Cetes sigan en desacuerdo, reflejando un escenario de menores costos de financiamiento y un entorno de menor inflación a mediano plazo.
