La reducción en el avistamiento de esta especie emblemática afecta la temporada turística en el puerto, pero se anticipan cambios en los próximos meses.
El puerto de Chiquilá, en Quintana Roo, experimenta una disminución en la presencia del tiburón ballena durante septiembre, reflejando un descenso en la afluencia turística tras meses de alta actividad. Los meses más productivos para la observación de esta especie, considerada un ícono marino, fueron julio y agosto, cuando un mayor número de turistas realizó recorridos y actividades relacionadas con su avistamiento. La menor llegada de visitantes en septiembre se atribuye en parte a los gastos escolares del ciclo 2025-2026, que limitan los viajes en esta temporada.
Se espera que la tendencia cambie en los próximos meses, con un posible ligero repunte durante el fin de semana y un incremento en octubre, impulsado además por el puente escolar y las festividades de Hanal Pixán, que atraen a visitantes interesados en explorar las bellezas naturales de la región. Los principales atractivos incluyen la laguna Yalahau, las islas Isla Pasión e Isla Pájaro, así como las playas de aguas cristalinas que caracterizan a la zona.
La temporada alta de turismo en Chiquilá y Holbox inicia en diciembre, con la llegada de turistas europeos que buscan escapar del invierno. Este período durará hasta Año Nuevo, convirtiéndose en una fuente significativa de ingresos para los prestadores de servicios turísticos locales, quienes ajustan sus operaciones de acuerdo con las tendencias de temporada. La presencia del tiburón ballena suele ser un indicador clave para el crecimiento de esta actividad económica y la promoción del destino a nivel internacional.
