A pesar de sus beneficios, la baja realización de testamentos refleja una oportunidad para fortalecer la seguridad patrimonial familiar en México.
En México, una cantidad muy limitada de población ha formalizado su voluntad hereditaria, con solo aproximadamente el 6% de los habitantes contando con un testamento elaborado. El mes de septiembre se ha consolidado como el período dedicado a promover su importancia, ofreciendo descuentos que van desde el 50% hasta el 75% en diversos estados, además de asesorías jurídicas gratuitas o con tarifas reducidas. La iniciativa busca facilitar que más personas puedan proteger su patrimonio y garantizar que sus bienes sean heredados conforme a su deseo, evitando procesos sucesorios prolongados y conflictos familiares.
La relevancia de tener un testamento radica en la claridad que brinda sobre la distribución de bienes, derechos y obligaciones, además de proteger derechos de menores o personas en situación de discapacidad mediante figuras legales. Existen diferentes modalidades para su elaboración, como el testamento público abierto, el ológrafo y el digital en algunas regiones, adaptándose a las necesidades del testador y sus circunstancias.
Aunque la tendencia hacia la elaboración de estos documentos está en aumento en la Ciudad de México y otras áreas urbanas, todavía persiste una brecha significativa en la cultura de planificación patrimonial en muchas partes del país. Expertos coinciden en que formalizar la última voluntad debe considerarse una responsabilidad social y familiar, más allá de la edad o el patrimonio. En algunos estados, se puede realizar desde los 14 años, lo cual amplía las posibilidades de protección legal. La campaña del mes del testamento busca cambiar esta realidad, promoviendo una cultura de previsión y seguridad jurídica.
