El país destina solo 0.16% del PIB a Investigación, muy por debajo del 1% recomendado internacionalmente, afectando la innovación y el crecimiento científico.
El compromiso global con la ciencia y la tecnología establece que los países deben invertir al menos el 1% de su Producto Interno Bruto en estos ámbitos, un estándar que aún no cumple México en 2025. Según análisis recientes, la nación destinó únicamente el 0.16% del PIB, representando uno de los niveles más bajos en la historia y muy por debajo del promedio de países en desarrollo y desarrollados, donde las cifras alcanzan hasta el 5%. Este presupuesto limitado ha provocado una disminución significativa en las condiciones de trabajo en centros de investigación, con deterioro en infraestructura, accesos a recursos y capacidades para atraer financiamiento propio. La reducción de fideicomisos y recursos destinados ha agravado aún más la situación, poniendo en peligro la continuidad y competitividad del sector científico nacional. Aunque se ha anunciado un aumento presupuestal para 2026, todavía no se conocen detalles concretos, y la cifra prevista sigue siendo insuficiente para alcanzar los estándares internacionales. La escasa inversión no solo limita la innovación, sino que también afecta la formación de talento y el progreso tecnológico indispensable para el desarrollo del país. Es fundamental que las autoridades prioricen el incremento sustantivo en la inversión en ciencia y tecnología para fortalecer el crecimiento económico y social de México.
