La desaceleración inflacionaria, junto a la política del Banco de México, beneficia la economía y al bolsillo de los consumidores.
En octubre, el crecimiento de los precios en México mostró una notable disminución, ubicándose en 3.57% anual, marcando una tendencia de desaceleración que favorece la estabilidad económica del país. Este dato refleja una moderación respecto al 3.76% registrado en septiembre y coincide con la estrategia del Banco de México, que recientemente anunció un decimosexto recorte en su tasa de interés base.
Diversos productos contribuyeron a la reducción inflacionaria, entre ellos, el aguacate, que bajó un 10.52%, además de tomate verde, papa, naranja y limón, cuyos precios también presentaron disminuciones significativas. La inflación subyacente, indicador que excluye bienes con precios más volátiles como alimentos y combustibles, permaneció en 4.28%, evidenciando control sobre presiones inflacionarias a largo plazo.
Desde finales de 2023, el Banco de México ha implementado una política monetaria de relajamiento, disminuyendo gradualmente su tasa de interés con la finalidad de estimular el crédito y la inversión, sin perder de vista la meta de mantener la inflación en torno al 3%. Con los precios en niveles considerados acercándose al objetivo, los analistas anticipan un manejo cauteloso en las próximas decisiones del banco central, atentos a los efectos en la economía.
Este comportamiento refleja un escenario favorable para la recuperación económica tras años de incertidumbre, beneficiando tanto a consumidores como a empresarios que buscan mayor estabilidad y confianza en el mercado local.
