El mercado de autobuses eléctricos fabricados en México experimenta un crecimiento inesperado, con pedidos nacionales e internacionales que consolidan su participación.
En los últimos años, la industria del transporte en México ha comenzado a experimentar una transformación significativa hacia la electrificación. Uno de los protagonistas en este proceso es Taruk, un autobús eléctrico desarrollando en México que ha superado las expectativas iniciales de demanda. Desde su fase de pruebas en la Ciudad de México, el vehículo ha mostrado un rendimiento superior, posicionándose rápidamente como una opción viable para rutas urbanas en diversas ciudades del país.
El aumento en interés se reflejó en la adquisición de 66 unidades por parte del gobierno de Chetumal, lo que marca un punto de inflexión en la adopción de tecnología nacional para movilidad sustentable. La relevancia de este avance va más allá de la venta: representa una oportunidad de desarrollo industrial y una estrategia para reducir dependencia de importaciones tecnológicas. Además, expertos señalan que México tiene el potencial de convertirse en referente en diseño e innovación en movilidad eléctrica en la región, impulsando un valor agregado en manufactura nacional.
Por otro lado, el desempeño de Taruk ha llamado la atención en el mercado internacional, concretamente en Estados Unidos, donde el gobierno de California ha mostrado interés en adquirir grandes volúmenes de unidades, incluso hasta 10,000. Sin embargo, las metas de la empresa se orientan por ahora a lotes más manejables, con pedidos de entre 50 y 100 unidades para continuar afianzando su presencia. Para 2024, se proyecta la fabricación de hasta 200 autobuses, promoviendo la generación de empleos y consolidando a México como un competidor en el mercado global de movilidad eléctrica.
Este avance refleja una estrategia integral que combina innovación, producción local y sostenibilidad, situando a Taruk como un ejemplo del potencial-industrial del país en el contexto de la transición energética.
