La convivencia y el consumo de alcohol durante las festividades elevan los incidentes de violencia y abusos en diversos entornos en México. La temporada navideña en México presenta un incremento en los riesgos de violencia y acoso hacia mujeres y niñas, tanto en espacios familiares y comunitarios como en ambientes laborales y digitales. Durante estas celebraciones, se evidencian patrones que relacionan la mayor convivencia y el consumo de alcohol con situaciones vulnerables, facilitando el aumento de conductas hostiles y agresivas. Los datos muestran que el consumo excesivo de alcohol puede multiplicar por seis la probabilidad de agresiones físicas en pareja, mientras que la exposición prolongada en reuniones sociales eleva hasta en un 40% el riesgo de abusos sexuales infantiles, principalmente en el entorno del hogar, donde la mayoría de los casos son perpetrados por familiares cercanos. Además, investigaciones nacionales revelan que más de 10 millones de mujeres han sufrido ciberacoso y un 27% ha experimentado violencia en su entorno laboral, debido en parte a la silenciosa intolerancia que impide denunciar estos hechos por miedo o represalias. En este contexto, la situación de vulnerabilidad se agrava para las niñas, cuya protección se ve comprometida en hogares donde el abuso permanece sin supervisión, en un periodo en que las menores debieran sentirse seguras pero se enfrentan a riesgos reales de agresión, muchas veces en presencia de quienes deberían cuidarlas. La relevancia de este fenómeno radica en la necesidad de fortalecer acciones preventivas, sensibilización y denuncia en una época donde las dinámicas sociales favorecen escenarios de violencia silenciosa y sistemática contra las mujeres y los menores en el país. COMO CONTEXTO, cabe destacar que las festividades de fin de año representan tradiciones de unión y alegría, pero también se convierten en periodos de mayor exposición a riesgos de violencia de género. La atención a estas problemáticas requiere d
