La recientemente autorizada subida en tarifas impacta en los presupuestos diarios de quienes dependen del transporte para sus desplazamientos, en un contexto de inflación y deterioro de los servicios.
El transporte público en la Zona Metropolitana del Valle de México ha experimentado un incremento en sus tarifas, afectando a miles de usuarios que deben dedicar una parte significativa de su ingreso diario a desplazarse. En la Ciudad de México, el costo de los microbuses y vagonetas aumentó a 7.50 pesos en los primeros cinco kilómetros, mientras que en el Edomex, la tarifa subió a 14 pesos tras un ajuste reciente, incrementándose en dos pesos después de seis años sin modificaciones. Estos cambios en los precios ocurren en un contexto de inflación superior al 3.5%, lo que reduce el poder adquisitivo de los habitantes.
El caso de quienes trabajan en la capital y residen en municipios alejados es ejemplar: gastos en transporte que anteriormente oscilaban en 315 pesos semanales ahora alcanzan los 340 pesos, representando un aumento del 8 por ciento. Para muchos, estas tarifas adicionales significan una carga adicional en sus finanzas, especialmente en un entorno económico desafiante, con un salario mínimo federal de 278.80 pesos diarios que apenas cubre sus necesidades básicas.
Es importante destacar que el sistema de transporte en los municipios del Edomex presenta desafíos adicionales, como unidades en mal estado, tráfico intenso y conductores que conducen a alta velocidad, generando riesgos para los pasajeros. La modernización y regulación del transporte buscan responder a estas problemáticas, pero los aumentos tarifarios siguen siendo una carga para los usuarios más vulnerables.
Este escenario evidencia la necesidad de fortalecer las políticas públicas dirigidas a mejorar la calidad y accesibilidad del transporte en la región, que es vital para la movilidad económica y social de la población.
