Los productos alimenticios y servicios de alimentación siguen presionando el presupuesto familiar, con mayor impacto en zonas urbanas y rurales.
La inflación en los precios de alimentos básicos como el bistec de res, la leche pasteurizada y el gasto en comer fuera de casa continúa afectando el presupuesto de las familias mexicanas. En octubre, el incremento de estos productos fue especialmente significativo, con un aumento del 19.4% en zonas rurales y del 20.6% en áreas urbanas para la carne y la leche, y del 7.5% y 52.5% en el gasto en comer fuera en ambos contextos, respectivamente. Estos alzas contribuyen a que la línea de pobreza en México sea cada vez más difícil de alcanzar para muchas familias, ya que el costo de la canasta alimentaria en zonas rurales alcanza los 1,844 pesos mensuales, mientras que en zonas urbanas se sitúa en 2,450 pesos. Aunque los incrementos en estos productos han sido menores respecto al año pasado, su aumento continúa presionando el acceso a una alimentación adecuada. La escalada en precios afecta además los servicios relacionados con la educación y el cuidado personal, incrementando el costo de vida en todos los niveles económicos. Este fenómeno evidencia que, además del ingreso, el costo real de los bienes y servicios impacta directamente en las condiciones de pobreza en el país. La variación en estos precios revela desigualdades en la capacidad de amortiguar la inflación, siendo los residentes urbanos los más afectados por la velocidad del aumento en el costo de vida.
