La explosión, ocurrida en la frontera entre la Ciudad de México y Nezahualcóyotl, dejó múltiples heridos y evidencia la gravedad de los accidentes por transporte de gas.
Una semana después de la explosión provocada por una pipa de gas en el límite entre la Ciudad de México y Nezahualcóyotl, la cifra de personas fallecidas se elevó a un total de 25. En las últimas horas, se reportaron la muerte de cuatro individuos, entre ellos un joven de 17 años y varias personas adultas, debido a las heridas y quemaduras ocasionadas por la explosión. Actualmente, 21 personas permanecen hospitalizadas en distintas instalaciones de la región, mientras que 38 han sido dadas de alta tras su recuperación.
Este incidente ha generado atención por su gravedad y las posibles causas que llevaron a la pérdida de control del vehículo. La investigación, liderada por la fiscalía local, apunta a que el camión volcó tras conducir a alta velocidad, impactando contra los muros de contención, lo que provocó la salida del combustible y la explosión subsiguiente. La tragedia revela los riesgos asociados al transporte de materiales peligrosos en vías urbanas y la importancia de fortalecer las medidas de seguridad en estos desplazamientos.
Por otra parte, una noticia alentadora es que la bebé Jazlin Azulet Carrillo, de dos años, logró comenzar a respirar por sus propios medios tras ser rescatada de la situación, en un estado estable y sin asistencia médica en Texas, donde fue trasladada para recibir tratamiento. Las autoridades continúan con la investigación para determinar si el accidente estuvo relacionado con fallas en el control del vehículo o en las condiciones de la vía, buscando prevenir futuros incidentes similares.
