Nuejas disposiciones fiscales elevan el IEPS en productos considerados esenciales y de consumo masivo, modificando su mercado y producción en México.
En la reciente actualización de la legislación fiscal mexicana, se confirmó que las bebidas rehidratantes como los sueros orales y las que contienen electrolitos con azúcares añadidos o edulcorantes enfrentan un impuesto especial que entrará en vigor a partir del próximo año. A partir del 1 de enero de 2026, estas bebidas tendrán que pagar un gravamen de 3.08 pesos por litro, lo que generará un impacto significativo en el mercado y la oferta de estos productos de consumo cotidiano. La modificación financiera busca contribuir con aproximadamente 5,000 millones de pesos adicionales a los ingresos del próximo año en el presupuesto público.
Históricamente, los sueros orales han sido utilizados principalmente en contextos médicos para combatir la deshidratación causada por enfermedades como diarreas y vómitos. Sin embargo, su perfil y uso se han ampliado a otros ámbitos, incluyendo el deporte y la preparación para la resaca, lo que ha impulsado la innovación y la diversificación en su oferta por parte de empresas multinacionales y farmacéuticas. La categoría ha mostrado crecimientos sostenidos en volumen y valor durante los últimos años, siendo adquirida con frecuencia en los hogares y por diversos perfiles socioeconómicos.
El incremento en el precio de estos productos ha comenzado a repercutir en los volumenes de venta. Responsables de varias embotelladoras han señalado que, con la entrada en vigor del impuesto, prevén una reducción en el consumo, especialmente en productos con mayores contenidos de azúcar, como algunos de los revitalizantes de marcas reconocidas. En contraste, las marcas que mantienen fórmulas sin azúcar o con regulaciones sanitarias estrictas, como Suerox de Genomma Lab, intentan posicionarse como opciones saludables en un mercado en transformación.
Este cambio fiscal también ha desatado debates sobre la equidad y el impacto en las pequeñas farmacias y productores independientes, quienes consideran que el aumento podría limitar el acceso a productos esenciales y saludables para ciertos grupos de la población. Las autoridades han aclarado que los productos destinados estrictamente para uso médico, que cumplen con las regulaciones sanitarias y no contienen azúcar ni edulcorantes, quedarán exentos del gravamen, garantizando su accesibilidad para fines terapéuticos.
