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Crece el efectivo en circulación en México y avisa sobre retroceso económico

El efectivo en circulación en México se ha multiplicado en las últimas décadas, señalando mayor informalidad, desconfianza y desafíos en la economía local.

Por Redacción1 min de lectura
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El aumento en el uso de billetes y monedas en manos del público indica mayor informalidad y desconfianza en el sistema financiero mexicano.

El efectivo en circulación en México ha experimentado un crecimiento notable en las últimas dos décadas, alcanzando niveles que duplican y triplican las proporciones respecto al Producto Interno Bruto (PIB). Mientras en 2001 el dinero en manos del público representaba solo el 2.2% del PIB, para el 2025 esa proporción se elevó a aproximadamente 8.6%.

Este incremento refleja una tendencia a usar más efectivo en la economía, lo cual puede tener diversas interpretaciones. Uno de los principales riesgos asociados es el aumento de actividades informales, ya que las transacciones en efectivo suelen dificultar su fiscalización. Además, una menor bancarización puede impactar negativamente en la productividad y en la capacidad de los hogares de acceder a créditos y servicios financieros formales.

El uso intensivo de billetes y monedas también favorece la opacidad en las transacciones y contribuye a la disminución de la recaudación fiscal, dificultando el combate a la evasión fiscal. Por otro lado, la preferencia por el efectivo puede reflejar una creciente desconfianza en las instituciones financieras y en la seguridad económica del país, llevando a las personas a guardar dinero en casa.

El analista económico señala que esta evolución indica un retroceso en la modernización económica de México. La preferencia por el efectivo se ha intensificado en un contexto donde la economía informal y la inseguridad aumentan, lo cual afecta la confianza en el sistema productivo y financiero. La expansión del efectivo en circulación es vista como una alerta sobre la estructura económica, la seguridad y la capacidad del sistema financiero para sostener el crecimiento de largo plazo.

Este fenómeno también puede estar relacionado con tendencias globales, donde el uso de dinero digital aún no logra sustituir totalmente al efectivo en ciertos segmentos de la población, especialmente en contextos de inseguridad o falta de acceso a servicios bancarios.

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