Expertos alertan sobre el incremento en el uso de sustancias en niños y adolescentes en reuniones navideñas, con impacto en la salud mental y la seguridad
Durante la temporada navideña, crece la preocupación por el aumento en la ingesta de alcohol y tabaco entre niñas, niños y adolescentes, evidenciando una tendencia que afecta su salud física y mental. Especialistas en salud mental, desarrollo familiar y pediatría señalan que los riesgos aumentan durante las reuniones y celebraciones de fin de año, donde la influencia del entorno familiar y social cobra mayor importancia.
El contexto actual evidencia que un 15% de menores presenta algún problema de salud mental, lo que incrementa su vulnerabilidad ante el consumo de sustancias. Además, datos recientes indican que aproximadamente cuatro de cada diez menores han probado alcohol y un 8.3% han consumido en exceso en alguna ocasión. La presencia de estos comportamientos en la adolescencia puede tener efectos duraderos, afectando el desarrollo neurológico, dado que el cerebro adolescente aún se encuentra en proceso de maduración.
El consumo precoz de alcohol y tabaco durante la infancia y adolescencia no solo pone en riesgo su bienestar físico y emocional, sino que también incrementa su exposición a accidentes y situaciones peligrosas. La relación entre la falta de vinculación afectiva y la búsqueda de pertenencia en el grupo social, muchas veces, motiva a los jóvenes a experimentar con sustancias. Por ello, fortalecer la comunicación familiar y promover ambientes de confianza resulta crucial para prevenir estos riesgos.
La clave para abordar esta problemática radica en la prevención desde las primera etapas de la infancia, con una educación basada en el diálogo, el acompañamiento y la creación de espacios seguros donde los jóvenes puedan sentirse aceptados y valorados. La regulación y eliminación del acceso temprano a estas sustancias deben complementarse con campañas de información y apoyo de instituciones como la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud, que refuerzan la importancia del entorno protector en el desarrollo infantil.
En conclusión, las fiestas navideñas representan una oportunidad para fortalecer vínculos familiares y promover prácticas saludables, previniendo así un incremento en el consumo de alcohol y tabaco en menores, y fomentando un bienestar integral durante estas celebraciones.
