La presidenta Claudia Sheinbaum destaca que, desde 2022, la pobreza disminuye y más mexicanos acceden a una estabilidad económica gracias a acciones gubernamentales priorizadas en derechos sociales.
En un reconocimiento a las políticas sociales implementadas en los últimos años, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, destacó un notable aumento en la población que ha alcanzado la clase media en el país. Datos recientes revelan que en 2000, tras años de políticas neoliberales, solo el 18.1% de los mexicanos pertenecía a esta categoría, mientras que más de la mitad de la población vivía en pobreza. A pesar de que la estructura social permaneció relativamente estable durante décadas, un cambio significativo se empezó a visibilizar en 2022, cuando la proporción de mexicanos en la clase media superó por primera vez a la población en situación de pobreza, según el Banco Mundial.
En 2024, esta tendencia se consolidó aún más, con la pobreza por ingresos reducida al 21.7% y la clase media aumentando hasta cerca del 40%. Esto refleja una mejora en la calidad de vida, ya que más familias adquieren la capacidad de cubrir sus necesidades básicas y reducir su vulnerabilidad. La mandataria atribuye estos avances a una política social centrada en derechos en lugar de asistencialismo, fortaleciendo el ingreso familiar a través de medidas como la ampliación de la pensión para adultos mayores, que casi se duplicó entre 2022 y 2024, y un aumento del salario mínimo diario de 197 a 260 pesos en ese período.
Estos cambios estructurales en la economía y el bienestar social no solo reflejan una recuperación económica tras la crisis provocada por la pandemia en 2020, cuando la economía mexicana sufrió una caída del 8% del Producto Interno Bruto, sino que también evidencian una estrategia que busca consolidar un modelo de crecimiento más inclusivo. La visión del gobierno es que este camino continúe ampliando la clase media, reduciendo la pobreza y promoviendo una transformación social y económica sostenida.
Es importante situar estos avances en un contexto global donde muchas naciones enfrentan desigualdades crecientes. La estrategia mexicana, centrada en derechos sociales y en ampliar las oportunidades económicas, puede servir como ejemplo para otros países en busca de mejorar la inclusión social mediante políticas públicas efectivas.
