Ciudad de México. – Las celebraciones de fin de año, si bien son sinónimo de alegría y reuniones familiares, también conllevan un alarmante aumento en el riesgo de infartos y otras emergencias cardiovasculares. Médicos y estudios científicos advierten que este periodo, que abarca diciembre y los primeros días de enero, representa un desafío significativo para la salud del corazón, afectando incluso a personas jóvenes y sin antecedentes médicos conocidos.
Los excesos propios de la temporada son señalados como el principal detonante. El consumo elevado de comidas ricas en grasas y sodio, junto con la ingesta excesiva de alcohol, ejerce una fuerte presión sobre el organismo. Adicionalmente, se observa un abandono o modificación de tratamientos médicos recetados, lo que impacta negativamente la función cardíaca.
El estrés emocional, exacerbado por reuniones familiares, preocupaciones económicas y el cierre del año laboral, también juega un papel crucial. Un cuadro frecuente es el llamado
