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Ataque armado e incendio en Queréndaro, Michoacán, contra casa de alcaldesa

Violento ataque en Queréndaro, Michoacán, destruye la vivienda de la alcaldesa y desata enfrentamientos entre cárteles en la región, en medio de la escalada de violencia.

Por Redacción3 min de lectura
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Grupos criminales se enfrentan en la región, dejando daños en propiedad de la edil Diana Caballero Romero

Un ataque armado y un incendio intencionado afectaron la vivienda de la presidenta municipal de Queréndaro, Michoacán, Diana Caballero Romero. Según informes preliminares, sujetos fuertemente armados ingresaron a la propiedad, ubicada en la esquina del Bordo del Río y la calle 18 de marzo, en la colonia Centro. Se presume que la munícipe no se encontraba en el domicilio al momento del ataque, que fue violento y de gran magnitud.

La vivienda atacada era propiedad de los padres de la alcaldesa, quien también residía en ella. Datos iniciales indican que el inmueble fue alcanzado por disparos de armas de fuego y explosivos lanzados desde drones, lo que generó un incendio que rápidamente consumió la estructura. La gravedad del incidente quedó evidenciada en videos publicados por habitantes del municipio, en los que se muestra cómo las llamas devoran la casa en cuestión.

Al llegar al lugar, los cuerpos de auxilio y la policía municipal confirmaron que no había personal en el interior del inmueble en el momento del ataque, evitando así una posible pérdida de vidas humanas. Sin embargo, los disparos de fusiles de asalto impactaron también un vehículo estacionado frente a la vivienda, así como un hotel contiguo, que resultó alcanzado por las llamas. La situación generó alarma en la comunidad y un aumento en la tensión en la zona.

Hasta el momento, ni el ayuntamiento, ni la presidenta municipal, ni la Fiscalía General del Estado de Michoacán han emitido una postura oficial ni ofrecido detalles adicionales sobre el incidente. La falta de información oficial ha generado preocupación entre los habitantes y las autoridades locales.

Fuentes federales de seguridad identificaron al grupo criminal responsable del ataque. Se trata del Grupo X, liderado por Alan Martínez Durán, conocido como “El Primo”, quien es considerado uno de los principales generadores de violencia en esa región de Michoacán. Este grupo se encuentra en medio de una intensa lucha por el control territorial con su antigua organización rival, el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

El conflicto entre estas organizaciones criminales ha provocado una escalada de violencia en municipios como Zinapécuaro, Queréndaro, Indaparapeo, Álvaro Obregón y Charo. La lucha por el dominio de estas zonas se ha traducido en enfrentamientos armados frecuentes y amenazas de muerte contra altos mandos policiales en la región.

El pasado 6 de febrero, un enfrentamiento en Queréndaro dejó el saldo de tres policías muertos y dos lesionados, en un ataque perpetrado por un grupo armado contra elementos policiales en horas de la madrugada. Según los informes, los agresores abrieron fuego minutos después de las 5 de la mañana, en una emboscada que también dejó heridos a oficiales de la Guardia Civil y policías municipales. Los heridos fueron trasladados a un hospital de Morelia, donde fallecieron dos de ellos.

En ese incidente, los policías municipales estaban bajo el control del grupo criminal liderado por “El Primo”. Sin embargo, tras cambios en los mandos policiales, el control en el municipio pasó a manos del CJNG, lo que llevó a la respuesta violenta del Grupo X, incluyendo el ataque a la vivienda de la alcaldesa.

Tras el atentado, habitantes de diferentes zonas rurales de Queréndaro reportaron enfrentamientos armados adicionales. Autoridades localizaron en el lugar dos camionetas con las siglas del CJNG, lo que refuerza la hipótesis de que los combates posteriores fueron entre estas organizaciones criminales rivales. La región continúa siendo escenario de una guerra por el control territorial, con un saldo de violencia que afecta la seguridad de la población y la estabilidad local.

Este contexto de violencia refleja la complejidad de la lucha entre grupos criminales en Michoacán, donde las disputas por el poder y el control de territorios desembocan en hechos violentos que amenazan la seguridad pública y la vida de las comunidades afectadas.

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