Gobernadores, legisladores y figuras polémicas participan en el acto, marcando presencia en un evento de alta relevancia política en el Zócalo.
En la ceremonia realizada ante una multitud en el Zócalo capitalino, la primera fila estuvo reservada para 28 gobernadores y gobernadoras provenientes tanto de Morena como de partidos de oposición, quienes saludaron a la presidenta Claudia Sheinbaum con gestos de afecto, incluyendo apretones de mano, abrazos y besos. La mandataria también se tomó fotografías con algunos de los asistentes, en un acto que reflejó la presencia de actores políticos en un momento clave.
Detrás de la línea principal, en una segunda fila delimitada por vallas metálicas, se ubicaron políticos con antecedentes de polémicas recientes. Entre ellos se encontraba Adán Augusto López Hernández, líder de senadores de Morena, quien estuvo sentado frente a Sheinbaum y no pudo acercarse antes del acto. López Hernández ha sido cuestionado por su gestión como gobernador de Tabasco, particularmente por nombrar a un secretario de Seguridad estadual que actualmente está bajo investigación por vínculos con actividades criminales.
Junto a él, estaban figuras como Ricardo Monreal, diputado de Morena, y Manuel Velasco Coello, senador por el Partido Verde Ecologista de México. Monreal expresó que en ese momento se habían establecido medidas preventivas para evitar cometer errores del pasado. En la fila siguiente, se sentaron personas cercanas a la estructura del partido oficialista, como Luisa María Alcalde, presidenta nacional de Morena, y Andrés Manuel López Beltrán,primogénito del ex presidente López Obrador y secretario de organización del partido. Este último ha enfrentado críticas recientes tras un viaje de vacaciones a Japón, en el que se reportó un gasto aproximado de 177 mil pesos en un hotel de lujo, y en el que se ausentó de eventos oficiales en fechas coincidentes con sus vacaciones.
Este despliegue de figuras refleja la importancia que la administración de Sheinbaum ha otorgado a la presencia política en un acto que, además de ser un informe de gestión, busca consolidar alianzas internas y reforzar la imagen del gobierno ante diversos sectores.
