El Gobierno de La Rioja ha dado luz verde al informe de impacto ambiental positivo para la variante de la carretera LR-340 en Manjarrés. La resolución, publicada recientemente, concluye que el proyecto es compatible con el medio ambiente y no requiere evaluación adicional, ya que no se prevén efectos negativos significativos.
El objetivo principal de la variante es desviar el tráfico para evitar que este cruce el centro de la localidad. Con esta infraestructura se busca reducir el ruido y la contaminación, además de incrementar la seguridad vial, minimizando así el riesgo de accidentes en la zona.
Aunque el proyecto ha enfrentado resistencia por parte de algunos vecinos, especialmente tras el anuncio de una fábrica de prefabricados que finalmente no se instalará, la variante continúa adelante. Se han considerado las opiniones de distintos organismos y colectivos a lo largo del proceso de consulta pública, ajustando el proyecto a sus recomendaciones.
Tras evaluar tres alternativas, se eligió la denominada Alternativa 1, que se aleja más de las viviendas y ocasiona menor impacto sobre el patrimonio arqueológico. La variante tendrá una longitud de 2,365 metros y se diseñará para permitir una velocidad de hasta 80 kilómetros por hora en algunos tramos, con una calzada de siete metros de ancho.
En cuanto al medio ambiente, se espera que la nueva carretera baje la presión sonora en el pueblo y no será necesario implementar pantallas antirruido. Sin embargo, se requerirán expropiaciones de terrenos agrícolas y se introducirán medidas para mitigar el impacto en el encinar que ocupará parte de las obras, además de un estricto control arqueológico en áreas con yacimientos de gran relevancia histórica.
La Consejería responsable del proyecto tiene un plazo máximo de cuatro años para realizar la autorización final, antes de que la resolución ambiental pierda validez.
Con información de eldiario.es

