El Congreso avala un gasto público histórico que limita la capacidad de respuesta ante contingencias y requiere futuras reasignaciones de recursos.
El Parlamento mexicano dio luz verde a la aprobación del presupuesto de egresos para el año 2026, en una sesión en la que se confirmó que más del 80% del gasto público ya se encuentra comprometido. Este nivel de compromiso limita significativamente la flexibilidad del Estado para hacer frente a posibles emergencias y ajustes en el gasto, ya que la mayoría de los recursos están destinados a obligaciones fijas como pensiones, jubilaciones y gastos obligatorios.
Este monto, que alcanza los 8.40 billones de pesos, representa el mayor porcentaje en relación con el total del gasto público registrado en los últimos ocho años, ubicándose como uno de los tres niveles más altos en proporción. La distribución sectorial refleja un 69% destinado a desarrollo social, un 24% a desarrollo económico y un 7% a funciones gubernamentales. Además, se contempla una inversión de aproximadamente 1.10 billones de pesos, con recursos federales y participaciones que suman más de 2.87 billones de pesos.
Expertos consideran que este elevado nivel de compromiso presupuestal reduce la capacidad del gobierno para responder ante imprevistos y destaca la necesidad de realizar reasignaciones, como las propuestas por los legisladores para redistribuir entre 17,000 y 18,000 millones de pesos en recursos adicionales. La aprobación en comisión, con una votación mayoritaria, será sometida a la deliberación del pleno en las próximas horas, marcando un paso clave en el proceso de aprobación definitiva.
