La caída de electricidad en el oriente de Cuba refleja una crisis humanitaria creciente y problemas estructurales críticos.
Un apagón masivo en el oriente de Cuba dejó a más de 400 mil habitantes sin electricidad. La falla, ocurrida en la subestación Holguín 220 kV, afectó a cuatro provincias, incluida Santiago de Cuba. Este incidente subraya una crisis energética que ha escalado a niveles alarmantes.
La deplorable infraestructura, compuesta por termoeléctricas antiguas, no logra satisfacer la demanda de electricidad. A medida que aumentan los apagones, las autoridades enfrentan una creciente incertidumbre sobre la situación.
La escasez de combustible y una política exterior restrictiva complican aún más el panorama. Con la ONU advirtiendo sobre un colapso humanitario, la desesperación crece entre la población cubana ante la falta de servicios básicos.

