El hijo del expresidente no logra consolidar apoyo dentro de Morena debido a escándalos y baja preferencia electoral, dejando abierta la competencia para la candidatura presidencial.
La intención de Andrés Manuel López Beltrán de convertirse en candidato presidencial por Morena en 2030 enfrenta obstáculos relevantes a raíz de su bajo posicionamiento en las encuestas internas del partido. Diversos análisis revelan que su popularidad ha declinado significativamente desde principios de 2025, situándose actualmente en un nivel marginal que no lo posiciona como una opción viable ante otros integrantes del movimiento morenista. El liderazgo de las preferencias lo mantienen figuras como Omar García Harfuch, secretario de Seguridad Ciudadana, y Marcelo Ebrard, exsecretario de Relaciones Exteriores, quienes consolidan un respaldo mucho mayor. La reciente tendencia negativa de López Beltrán se atribuye en parte a una serie de polémicas relacionadas con presuntos actos de corrupción, tráfico de influencias y exhibiciones de ostentación que contradicen el discurso de austeridad promovido por la propia Morena. El caso más denunciado involucra una supuesta red de desvío de recursos vinculada a Pemex y figuras cercanas, que habría resultado en millonarios contratos y campañas electorales. Las sospechas de corrupción, sumadas a acusaciones por excesos en gastos personales, han generado una pérdida de confianza que se refleja en las encuestas. La dinámica actual deja abierta la competencia interna, en la que otros perfiles se mantienen con mayores posibilidades de impactar la carrera presidencial del próximo lustro.
