A pesar de la disminución en el movimiento general, las operaciones de líquidos en el puerto se mantienen en alza, evidenciando resistencia en actividades específicas.
El puerto de Altamira, uno de los principales centros de comercio en Tamaulipas, registró una reducción significativa en el movimiento total de carga durante los primeros siete meses de 2025, afectando su actividad general tras la exposición del escándalo por huachicol fiscal. En este período, el volumen de carga disminuyó aproximadamente un 24%, pasando de 14.13 millones a 10.77 millones de toneladas, y el número de buques atendidos bajó un 27%, de 1,497 a 1,090, en comparación con el mismo lapso del año anterior.
No obstante, el segmento dedicado al manejo de líquidos, como combustibles, aceites y aditivos, muestra una tendencia contraria. La Terminal de Fluidos, ubicada en el puerto, reportó un crecimiento del 2% en toneladas manipuladas y un incremento del 7% en número de buques atendidos. Esto indica que, pese a las investigaciones y posibles restricciones, la circulación de productos líquidos sigue activa, sustentada en agencias privadas como Altamarítima, Golmar y Meritus, que continúan operando con normalidad.
El flujo constante de estas mercancías se da en un contexto donde las autoridades identifican el uso de fracciones arancelarias específicas para la evasión fiscal en combustibles y lubricantes, esquema que ha sido vinculado con actividades ilícitas relacionadas con el huachicol. Este escenario revela dificultades para frenar ciertos movimientos en el puerto, reflejando la complejidad del impacto del escándalo en las operaciones portuarias.
Este comportamiento también pone de manifiesto la resiliencia de las operaciones portuarias en ciertos segmentos, pese a las investigaciones oficiales y las presiones regulatorias, evidenciando un entorno de continuidad en la circulación de líquidos especializados, que muchas veces son clave en las dinámicas comerciales y económicas regionales.
