El líder del PRI responsabiliza al gobierno federal por dejar solo al alcalde asesinado y pide esfuerzos coordinados para frenar la violencia en México.
En un contexto donde la inseguridad azota varias regiones del país, el dirigente del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Alejandro Moreno, expresó su rechazo ante el recrudecimiento de la violencia en Uruapan, Michoacán. La localidad vivió un espeluznante evento durante la celebración del Día de Muertos, cuando el alcalde Carlos Manzo Rodríguez fue asesinado en plena plaza pública, en un ataque que evidenció la grave situación de seguridad en el estado y en todo el país.
La lamentable pérdida del edil se suma a un listado alarmante de funcionarios y candidatos que han sido víctimas de la violencia en México en los últimos años. Moreno afirmó que las autoridades gubernamentales no han brindado suficiente respaldo a las instancias locales, lo que ha facilitado el avance del crimen organizado. Además, criticó la falta de una estrategia efectiva de seguridad y alertó sobre la creciente presencia del narcotráfico en más de la mitad del territorio nacional, según cifras recientes.
El líder priista también enfatizó la necesidad de implementar una cooperación internacional sólida, incluyendo a Estados Unidos, para frenar las actividades ilícitas. Consideró urgente que las autoridades de todos los niveles trabajen en conjunto para evitar que la violencia siga cobrando vidas y destruya el tejido social. Enfatizó que, en momentos como estos, la unidad nacional y la voluntad política son clave para enfrentar la crisis de seguridad que afecta a millones de mexicanos.
Por otro lado, Moreno llamó la atención sobre las acciones represivas del gobierno estatal en Michoacán, donde militares y policías dispersaron a estudiantes que protestaban por la inseguridad. El dirigente del PRI criticó la doble moral del gobierno, que apunta contra la ciudadanía en lugar de atacar a los criminales, y subrayó que el país requiere una política integral que priorice la protección ciudadana y la justicia.
Este episodio evidencia la urgencia de una respuesta coordinada y transparente para revertir los niveles de violencia en México, que en los últimos siete años ha registrado más de 227 mil homicidios y numerosas desapariciones, reflejando la crisis estructural de seguridad del Estado.
