Una llamada temprana alertó sobre la desaparición de un joven en la alcaldía Coyoacán, pero no se actuó a tiempo para prevenir la agresión en el plantel educativo. El 22 de septiembre de 2025, una llamada hecha por una madre a la línea de emergencias 911 en la Ciudad de México informó que su hijo no aparecía en su domicilio y que faltaban objetos en su habitación. La operación de atención recibió esa denuncia en la mañana, al menos una hora antes de que un estudiante de 16 años fuera agredido en las instalaciones del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Sur. A pesar de que el protocolo indicaba que la comunicación se registró correctamente y se canalizó la alerta, las autoridades no desplegaron acciones de inmediato para verificar la situación en el domicilio o en el plantel. La policía llegó al CCH horas después, debido a un reporte de una persona lesionada, no del aviso inicial. Expertos en la gestión de emergencias señalan que la saturación del sistema y la gran cantidad de llamadas falsas dificultan la respuesta oportuna ante amenazas potenciales, especialmente cuando la información no es concreta o no indica un peligro directo e inminente. Este incidente recalca la necesidad de mejorar los protocolos y la capacitación en la atención de llamadas relacionadas con posibles actuaciones violentas en espacios educativos, para evitar tragedias similares en el futuro.
