La economía alemana entró en recesión en 2023 y 2024, afectada por diversos factores estructurales y geopolíticos que amenazan su liderazgo en la UE.
La economía alemana, durante décadas considerada un pilar fundamental de la Unión Europea, atraviesa un período de profunda recuperación. Tras años de crecimiento sostenido, el país experimentó una recesión impactante en 2023 y 2024, con expectativas modestas para 2025, en las que se prevé un incremento de solo 0.2 por ciento en su Producto Interno Bruto. Este escenario responde a una serie de factores estructurales, entre ellos la desaceleración de sectores clave como la manufactura automotriz y química, que durante mucho tiempo impulsaron su economía. La reducción del suministro de gas ruso y la interrupción de cadenas de suministro globales también han contribuido a la fragilidad económica alemana. Históricamente, Alemania ha sido la economía más potente del continente, pero la pérdida de competitividad y los desafíos geopolíticos están generando un cambio en su posición. La crisis ha llevado al cierre de más empresas en 2024 que en la recesión del 2011, reflejando la gravedad de este momento para el país. Expertos llaman a una rápida reforma en políticas económicas para detener la caída y recuperar la senda de crecimiento.
