Carlos Manzo fue baleado en una celebración tradicional en Michoacán, en medio de su lucha contra el crimen organizado y las acciones de seguridad en la región. La noche del sábado, la tranquilidad de Uruapan, Michoacán, se vio alterada por un acto violento que terminó con la vida del alcalde Carlos Manzo. El político, reconocido por su firme postura contra la delincuencia, fue alcanzado por varios disparos en medio del Festival de Velas en la plaza principal, conocida como la Pérgola Municipal, mientras convivía con residentes y visitantes. Aunque recibió atención médica urgente, falleció en el hospital tras sufrir heridas de gravedad. Un funcionario cercano también resultó herido, pero ya se encuentra fuera de peligro. En respuesta rápida, integrantes de su seguridad abatieron a uno de los agresores y detuvieron a dos más, quienes son investigados para determinar su vínculo con organizaciones criminales. Durante el último año, Carlos Manzo se convirtió en una figura central en la lucha contra el crimen en Uruapan, articulando esfuerzos con fuerzas federales y estatales. Implementó medidas estrictas, como órdenes para reducir la violencia, fortaleció el despliegue de fuerzas militares y policiales, y solicitó apoyo federal para garantizar la seguridad en su municipio. Su administración también promovió recompensas para elementos policiales que combatían a los sicarios y llamó a la comunidad a denunciar actividades ilícitas. La presencia del crimen organizado en la región, vinculada a grupos como el Cartel Jalisco Nueva Generación y Los Viagras, ha generado un clima de tensión y violencia constante. El fallecimiento de Manzo se suma a una serie de hechos violentos en Uruapan, destacando la urgencia de acciones coordinadas para afrontar la inseguridad. La región, famosa por su cultura y tradiciones, ahora enfrenta el desafío de mantener su paz frente a la influencia del narcotráfico y la criminalidad, en un contexto donde la presencia de fuerzas de seguridad internac
