La cancelación de vuelos entre México y Estados Unidos afecta la operación del Aeropuerto Felipe Ángeles, agravando su difícil situación y la saturación en otras terminales. El volumen de pasajeros en el Aeropuerto Felipe Ángeles (AIFA) sigue lejos de las expectativas iniciales, enfrentando obstáculos estructurales y de planificación que amenazan su consolidación como una opción eficiente para el transporte aéreo en el país. A casi cuatro años de su inauguración, la terminal no logra atraer un volumen significativo de tráfico, con solo unos 2 millones de pasajeros anuales en comparación con los más de 50 millones que recibe el Aeropuerto Benito Juárez en la Ciudad de México. La decisión de Estados Unidos de cancelar rutas debido a incumplimientos en los acuerdos de transporte firmados en 2015 se suma a una lista de problemas, dejando sin efecto alianzas clave que habían previsto ampliar las conexiones internacionales y aliviar la saturación en otras terminales. La situación se torna crítica ante la proximidad del Mundial de Futbol, pues las reparaciones en aeropuertos tradicionales no logran resolver la sobrecarga en la capital, y el AIFA continúa sin cumplir con su objetivo de ser autosuficiente, lo que lo convierte en un gasto recurrente para el erario público. La falta de acuerdos efectivos, sumada a decisiones internacionales, mantiene en incertidumbre el futuro de esta infraestructura y su papel en la red aérea nacional, mientras las autoridades buscan soluciones inmediatas para mejorar el flujo de viajeros y conectividad en medio del contexto turístico y económico actual.
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