La terminal diseñada para revitalizar el turismo en la región registra una caída significativa en operaciones y pasajeros, afectando el desarrollo local.
El aeropuerto internacional Felipe Carrillo Puerto, construido para descongestionar la saturación del aeropuerto de Cancún y potenciar el turismo en Tulum, ha experimentado una notable reducción en su actividad desde su apertura. Datos recientes indican que en septiembre pasado se registraron apenas 580 operaciones aéreas, lo que representa una disminución del 32.6% en comparación con el mismo período del año anterior, cuando se alcanzaron 860 vuelos. Esta tendencia refleja no solo una desaceleración del tráfico aéreo, sino también un descenso en la movilización de pasajeros, cuyos datos evidencian una baja del 27.88%, alcanzando los 64,646 viajeros en el mismo mes.
Diversos expertos señalan que factores como el aumento del sargazo, la percepción de inseguridad y la alta oferta de alojamiento han contribuido a esta disminución en el atractivo turístico. Además, la ubicación del aeropuerto, a unos 20 kilómetros de Tulum, complica el acceso para los visitantes, afectando su uso y crecimiento. La caída en operaciones y pasajeros pone en riesgo la sostenibilidad de las inversiones federales en infraestructura turística, poniendo en duda la efectividad de los esfuerzos para diversificar la región. La reactivación del aeropuerto dependerá de medidas concretas para incrementar su uso, como ajustes en tarifas y mayor involucramiento de actores públicos y privados, con el objetivo de recuperar su impacto en la economía local. El fenómeno refleja una realidad que tras la euforia pospandemia, revela los desafíos actuales para mantener el auge turístico en una de las zonas más codiciadas del Caribe mexicano.
